Abajo el telón (Ciclo de Cine: "10 años de Aula de Cine") (Zaragoza)

Fecha05/23/2012
LugarC.M.U. Pedro Cerbuna
(C/ Domingo Miral, s/n)

Zaragoza
Hora07:30 PM
EntradaLibre
OrganizaVicerrectorado de Proyección Social y Cultural de la Universidad de Zaragoza - Área de Actividades Culturales
ColaboraVicerrectorados de los campus de Huesca y de Teruel y Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo

ABAJO EL TELÓN (Cradle Will Rock)
País: EEUU Año: 1999 Duración: 130 min. Color

Dirección y guión: Tim Robbins.
Fotografía: Jean-Yves Escoffier.
Música: David Robbins.
Diseño de producción: Richard Hoover.
Montaje: Geraldine Peroni.
Intérpretes: Hank Azaria, Rubén Blades, Joan Cusack, John Cusack, Cary Elwes, Philip Baker Hall, Cherry Jones, Angus Macfayden, Bill Murray, Vanessa Redgrave, Susan Sarandon, Jamey Sheridan, John Turturro, Emily Watson, Bob Balaban, Jack Black, Kyle Gass, Paul Giamatti.

Sinopsis: Estados Unidos, años 30. El autor teatral Marc Blitzstein intenta llevar a cabo su obra “The Cradle Will Rock” centrada en una huelga de la industria del acero. El comprometido Federal Theater Project se involucra, además de Orson Welles como director y John Houseman como productor. Pero para el Comité de Actividades Antiamericanas esto no se puede permitir.


Nueva York, 1936. Mientras en Europa se larva la peor conflagración bélica de la Historia con su prólogo en la guerra civil española, los Estados Unidos más comprometidos con la causa de la libertad en el mundo hasta la fecha, los de los años 30, intentan imponer a sus gobernantes y al statu quo económico, que hasta entonces contemporiza con el fascismo italiano y el nazismo alemán y les suministra material bélico y productos manufacturados y que admira a Hitler por constituirse en baluarte anticomunista, la misión de la defensa de la libertad contra el totalitarismo como guía en su política internacional. La ciudad es un convulso mosaico en el que personajes de toda índole deambulan en un clima político cada vez más efervescente: obreros manifestantes en demanda de trabajo y pan en plena crisis post-depresión, actores en paro, vagabundos sin un medio de vida, millonarios inconscientes, buitres de Wall Street, pintores geniales, obreros que buscan trabajo, autores teatrales en busca de inspiración… Uno de ellos, Marc Blitzstein (interpretado por Hank Azaria, doblador habitual de la serie de dibujos animados The Simpsons), autor de comedias judío y comunista, viudo reciente (inspirado por las espectrales apariciones de su esposa fallecida y del dramaturgo Bertold Brecht) e imbuido del clima reivindicativo, idea un musical, Cradle Will Rock, en el que el protagonista es un líder obrero que se enfrenta a la tiranía del poder capitalista establecido, y que, gracias al Programa de Teatro Federal establecido por el gobierno Roosevelt para, por un lado conseguir emplear a una parte sustancial de los actores, directores teatrales, escritores, técnicos, expertos en los más diversos oficios, coreógrafos, bailarines, etc., desempleados por culpa de la Gran Depresión, y por otro, de proporcionar diversiones a un público castigado por la situación económica. Sin embargo, y a pesar de contar con profesionales como el joven director teatral Orson Welles (interpretado muy solventemente por Angus Macfadyen), la tendencia combativa y reivindicativa de un argumento en el que, en plena fiebre anticomunista, los obreros son retratados como personajes positivos y los capitalistas como los “malos”, hace que los poderes fácticos, encarnados en William Randolph Hearst (en un antecedente directo a su posterior enfrentamiento con Welles a raíz de Ciudadano Kane) y Nelson Rockefeller (John Cusack) impidan por todos los medios el estreno de una obra subversiva, aunque no podrán conseguir que se estrene igualmente en un final apoteósico con uno de los planos finales más memorables del cine de las últimas décadas. La película, basada en una historia real, es una alegoría de la unión entre artistas y obreros en beneficio de la libertad de expresión y contra el pensamiento único.

A través de una galería de personajes magníficamente dibujados (Rubén Blades como Diego Rivera aceptando dinero de Rockefeller para dibujar un mural en el Rockefeller Center que terminará siendo un alegato a favor del comunismo y finalmente será destruido a golpe de mazo; Joan Cusack como colaboracionista de la autoridad en la denuncia de comunistas del mundo del teatro; Cary Elwes como el productor John Houseman, personaje real que décadas más tarde ganaría un Oscar como actor por su papel de profesor severo en Vida de un estudiante, que tiene que esconder su orientación sexual para poder seguir trabajando; Philip Baker Hall y Vanessa Redgrave, el matrimonio Mathers, él un potentado que vende material militar a Mussolini a cambio de obras de arte de la Italia renacentista, ella una aristócrata que ama el teatro y simpatiza con los pobres; Bill Murray como ventrílocuo anticomunista que colabora denunciando a compañeros para ocultar sus antiguas simpatías izquierdistas, en un papel en el que ya ensaya su posterior éxito como cara de palo; Susan Sarandon, como antigua izquierdista italiana que ahora trabaja para Mussolini cerrando contratos militares en Norteamérica; John Turturro como hijo de inmigrantes italianos cuya familia, con, entre otros, Paul Giamatti, se apunta al fascismo; Emily Watson como pobre vagabunda que quiere abrirse paso en el teatro y consigue un papel principal; Jack Black como alumno del plan Federal de Teatro, aprendiendo ventriloquia…) el actor, productor, guionista y director Tim Robbins nos cuenta una historia de poder y rebelión, de censura, de falta de libertades y de injusticias sociales, todo ello en el mosaico del Nueva York de los años 30 en el que ya se veían vestigios del anticomunismo enfermizo que llevaría a la muerte, por ejemplo, al matrimonio Rosenberg y que más tarde abriría la veda para el mccarthysmo, del que la crisis de 1936 es un precedente en el mundo del teatro.

Con una ambientación extraordinaria, un guión profundo, políticamente incorrecto y reivindicativo no sólo de un periodo histórico de censura y persecuciones silenciado por el poder, sino también como plasmación de la América moderna de la era neocons, la película es además una reflexión sobre el arte y su hipotético deber de obediencia hacia los poderes económicos que lo financian, la dicotomía sobre el artista mercenario y el independiente, plasmada en la reflexión de Diego Rivera: “él ha contratado al artista Diego Rivera, y no a otro: ¿tengo que pintar lo que él quiera por aceptar su dinero?”. Y además de mover a reflexiones, esta gran obra maestra, que se recomienda ver en versión original (aunque en la versión doblada se han traducido acertadamente las canciones y los actores de doblaje realizan una labor increíble), entretiene, conmueve, divierte y proporciona un final apoteósico que exalta y deja tocado por igual. Magistral.

http://www.cinissimo.com/abajo-el-telon-de-tim-robbins-excelente-cine-protesta/

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