Juan Nadie (Meet John Doe) - Ciclo de Cine "El tesoro de los humildes: Miradas sobre el desempleo" (Zaragoza y Huesca)

Fecha10/16/2013
LugarZaragoza: Ed. Paraninfo (Pza. Paraíso, 4)
Huesca: Fac. Empresa y Gestión Pública (Pza. Constitución, 1)

Zaragoza, Huesca
Hora07:30 PM
EntradaLibre
OrganizaVicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza - Área de Cultura
ColaboraVicerrectorado del campus de Huesca

JUAN NADIE (Meet John Doe)
País: EEUU Año: 1941 Duración: 122 min. B/N

Dirección: Frank Capra.
Guión: Robert Riskin basado en la novela homónima de John Steinbeck.
Fotografía: George Barnes.
Música: Dimitri Tiomkin.
Dirección artística: Stephen Goosson.
Vestuario: Natalie Visart.
Montaje: Daniel Mandell.
Intérpretes: Gary Cooper, Barbara Stanwyck, Edward Arnold, Walter Brennan, Spring Byington, James Gleason, Gene Lockhart, Rod La Rocque, Irving Bacon, Regis Toomey, J. Farrell MacDonald, Warren Hymer, Harry Holman, Andrew Tombes.

Sinopsis: Después de adquirir un prestigioso periódico, el magnate del petróleo D.B. Norton decide despedir a buena parte de la redacción. Una de sus miembros, la brillante periodista Ann Mitchell, escribe un artículo de despedida que firma como “Juan Nadie”, en el que amenaza con tirarse de la torre del Ayuntamiento en Nochebuena como protesta por la injusticia cometida. El éxito del artículo es enorme por lo que el periódico decide crear un Juan Nadie “real”. Para ello contrata a un vagabundo que acaba convirtiéndose en un personaje extraordinariamente popular.


PROYECCIONES

Zaragoza y Huesca: Miércoles 16 de octubre, a las 19.30h

Siempre que sea posible las películas se visionarán en V.O.S.E.
ENTRADA LIBRE


Comentario del film:

Para Frank Capra había pocas cosas peores que los políticos y la prensa. Si el último tramo de Caballero sin espada se concentra en ambos temas, Juan Nadie en su conjunto trata de esos dos temas. Si en la primera el foco del argumento está en la política, en la segunda está en los medios de comunicación y sus medios arteros. No obstante, Juan Nadie fue su inmediato proyecto tras Caballero sin espada y es más que probable que viera la posibilidad de ahondar en temas que antes que habían quedado únicamente apuntados.

Juan Nadie cuenta la historia de una periodista, Barbara Stanwyck, que a punto de ser despedida de su empleo, escribe una carta incendiaria, y falsa, de un hombre que promete suicidarse en Nochebuena para protestar por aquello en lo que se ha convertido nuestro mundo, nuestra “civilización”. El hombre firma como “John Doe” o “Juan Nadie”. El éxito es tal que el periódico contrata a un vagabundo, Gary Cooper, para encarnar a ese personaje imaginario, y a lo largo y ancho de todo el país, se forman clubs de John Doe, basados en el amor al prójimo y en lucha contra la “deshumanización” a la que tiende toda sociedad por naturaleza. No les cuento más de la trama. Sepan tan sólo que como siempre habrá políticos malvados acechando las ilusiones de la gente corriente, de los Juan Nadie y que sin lugar a dudas esta cinta es mucho más oscura que su predecesora. No olvidemos que ya estamos en 1941, década no muy buena para el mundo. Pese a todo el esfuerzo clown de Gary Cooper en la primera parte del film, la película no deja de estar impregnada de una tristeza endémica no difícil de entender en consonancia con el propio argumento.

Quizás sea porque éste es el producto más claramente neotestamentario y crístico de Capra. Mientras se ve la película está bien claro. Un hombre pobre que traslada un mensaje de esperanza, de amor entre en los hombres y que está dispuesto a sacrificar su propia vida en el día de Nochebuena para que esa fraternidad se instale en el mundo. Por si hubiera alguna duda, al final de la película se dice explícitamente: “El primer John Doe murió hace 2000 años”. Pero más allá del auto-sacrificio para la redención de la comunidad, una línea argumental sobre-explotada en la narrativa occidental, la película constituye un magnífico análisis sobre nuestras democracias. La manera en que los periódicos y medios de comunicación crean la realidad, crean los productos a vender, y aíslan a las personas, las alejan incluso de sus propios valores, inculcándoles aquello que deben pensar o no. Con todo el amor que Capra profesaba por el hombre medio, el hombre común, no deja que eso le ciegue, y siguiendo con las metáforas bíblicas, seguro que han escuchado alguna vez aquello de “Los del Domingo de Ramos son los mismos del Viernes Santo”. Esto pasa en esta película, la misma gente que encumbra a John Doe, gracias a lo que conoce de él en los medios, pasa a despreciarlo en la fracción de un segundo cuando los medios deciden dar la visión opuesta del personaje.

No obstante, no se apuren. Hablamos de Capra. Al final hay esperanza, y esa esperanza no puede residir más que en los humildes, apoyados en los valores milenarios que se han heredado de padres a hijos y no en la última tendencia de moda que la televisión diga que es la buena. Frank Capra amaba profundamente a USA, pero, con todo lo amables que son sus películas, nunca dejó de alertar sobre aquello en lo que podía convertirse su país, Occidente en pleno si tenemos amplitud de miras. En lo que podría convertirse si no se acierta a distinguir las derivas propias de un sistema, que para Capra, sin ser perfecto, por el momento es lo mejor que se nos ha ocurrido. Entre esas derivas, según el director, la ambición de todos aquellos en contacto con el público: políticos y prensa. Y el futuro, no podía ser de otra manera, en el público.

Recomendada para gente que huye de grandes grupos mediáticos como de la peste.

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