Ciclo de Cine Alemán del siglo XXI-6 (Zaragoza)

Fecha02/07/2013-02/21/2013
LugarSalón de Actos de la Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras
(Campus Plaza San Francisco)

Zaragoza
Hora07:00 PM
EntradaLibre hasta completar aforo.
OrganizaAsociación Aragonesa de Germanistas y Profesores de Alemán, Universidad de Zaragoza. Vicerrectorado de Cultura y Política Social
ColaboraGoethe Institut

La filmografía de los países de lengua alemana está viviendo en este siglo un proceso de creciente internacionalización, del que da testimonio su presencia regular en el palmarés de diversos certámenes internacionales. Su manifestación más visible la constituyen, sin duda, los Óscar de En un lugar de África (Nirgendwo in Afrika, 2001) de Caroline Link, La vida de los otros (Das Leben der Anderen, 2006) de Florian Henckel von Donnersmarck o Los falsificadores (Die Fälscher, 2007) de Stefan Ruzowitzky, a los que se suma la estatuilla obtenida por el actor austriaco Christoph Waltz por su intervención en la película de Quentin Tarantino Malditos bastardos (Inglourious Basterds, 2009). Desde que una pelirroja Franka Potente recorriese sin aliento las calles de Berlín en el film de Tom Tykwer Corre, Lola, corre (Lola rennt, 1998), el cine alemán se ha desembarazado de ciertos prejuicios, como los de densidad intelectual y morosidad narrativa, que lastraban su difusión internacional, despertando el interés de Hollywood, hasta el punto de que no solo directores laureados, como los mencionados Tykwer o Donnersmarck, sino también otros de desigual éxito comercial y de crítica en sus países de origen, como Mennan Yapo, Robert Schwentke, Oliver Hirschbiegel, Marco Kreuzpaintner o Sandra Nettelbeck, han sido seducidos por la potente industria cinematográfica de Estados Unidos para dirigir películas en este país.
Sin embargo, esta internacionalización se evidencia también en que los cineastas alemanes, suizos o austriacos dirigen de forma creciente su mirada más allá de las fronteras nacionales a la hora de elegir los argumentos y escenarios de sus películas. De forma parcial sucede así en el primer largometraje de Benjamin Heisenberg El espía durmiente (Schläfer, 2005), en el que aborda en clave de thriller sicológico el clima político posterior al 11-S en Alemania. Mediante una puesta en escena sobria y desapasionada la película muestra cómo el ambiente de profundo desasosiego y sospecha generalizada generado tras los atentados islamistas de 2001 en Nueva York es caldo de cultivo para la degradación moral –individual y colectiva– en unas sociedades democráticas que se precian, precisamente, de su superioridad ética. También el director Hans-Christian Schmid disecciona con frialdad en Tormenta (Sturm, 2009) un asunto a la vez próximo y lejano, los juicios por los crímenes de las recientes guerras en los Balcanes en el Tribunal de La Haya. A través de sus dos protagonistas femeninas, una fiscal implicada personalmente en la búsqueda de la verdad y una testigo que teme revivir los traumas sufridos, este tenso film político retrata no tanto la brutalidad de dicho conflicto, sino, sobre todo, la implacable lógica política y burocrática en la que se enmarca la labor de dicho tribunal y su imposible equilibrio entre justicia, derecho y diplomacia. Más lejos aún encuentra su inspiración la ópera prima de Florian Cossen El día que no nací (Das Lied in mir, 2010), cuyo título alemán alude a la canción de cuna que una joven alemana escucha en el aeropuerto de Buenos Aires y que desencadena una dolorosa búsqueda de sus padres biológicos en dicha ciudad. La película renuncia, no obstante, a un análisis en clave política del drama de los desaparecidos de la dictadura argentina, para centrarse en el conflicto íntimo que provoca en la protagonista el descubrimiento de su verdadera identidad y la confrontación con su padre adoptivo, que lucha por mantener los lazos emocionales que le unen a su hija.
De cariz muy distinto son Nunca había sido tan feliz (So glücklich war ich noch nie, 2009), el debut para la gran pantalla de Alexander Adolph, y Corre si puedes (Renn, wenn du kannst, 2010) de Dietrich Brüggemann, dos tragicomedias ambientadas en la Alemania contemporánea. La película de Adolph indaga en la sicología de un estafador a través de su relación sentimental con una prostituta y en lo efímero de ese juego de apariencias en que, con frecuencia, se convierte la vida en nuestra sociedad actual. Más arriesgada en sus planteamientos, Corre si puedes aborda con sensibilidad transida de humor un triángulo amoroso protagonizado por un tetrapléjico. Ambas películas se apoyan en gran medida en las excelentes interpretaciones de sus actores, que otorgan credibilidad a los personajes y su historia, entre las que destacan las de Devid Striesow como el estafador Frank Knöpfel y de Robert Gwisdek en el papel del tetrapléjico Ben.
Nos encontramos, por tanto, ante cinco películas que, gracias a la colaboración del Aula de Cine de la Universidad de Zaragoza, el Goethe-Institut de Madrid y la Asociación Aragonesa de Germanistas y Profesores de Alemán, nos permiten aproximarnos un año más, en esta sexta edición del Ciclo de cine alemán del siglo XXI, a una filmografía en constante evolución.



Programa

07/02 El espía durmiente
de Benjamin Heisenberg. 100 min. 2005, Alemania-Austria
11/02 Nunca había sido tan feliz
de Alexander Adolph. 92 min. 2009, Alemania
13/02 Tormenta
de Hans-Christian Schmid. 110 min. 2009, Alemania-Dinamarca-Países Bajos-Suecia-Bosnia y Herzegovina
19/02 El día que no nací/La canción en mí
de Florian Cossen. 94 min. 2010, Alemania-Argentina
21/02 Corre si puedes
de Dietrich Brüggemann. 112 min. 2010, Alemania



Todas las películas se visionarán en V.O.S.E.

ENTRADA LIBRE


Lugar de celebración:
Salón de Actos de la Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras
(Campus Plaza San Francisco)
Las sesiones comenzarán a las 19:00 horas

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